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Nueva York vs Los Angeles: la elección de la ciudad en las series indies

¿Os habéis fijado que en la mayoría de series indies, si los personajes son jóvenes viven en Nueva York y si no en Los Angeles? Esto no es una norma, claro. La primera excepción que me viene a la mente es la maravillosa Insecure, una de las grandes revelaciones de la temporada. Aún así, varias series apoyan mi teoría:

 

Los millenials prefieren Nueva York

 

¿Y quién no?, me diréis. Los últimos años nos han dejado varias series notables en las que jóvenes acostumbrados a tenerlo todo, adictos a la tecnología, con estudios, curiosidad por el mundo que les rodea y que se dedican a mirarse el obligo y a interrogarse sobre los paradigmas de la vida. Tres ejemplos salen sin pensarlo mucho: Girls, Master of None y la recientemente emitida Search Party

 

En todas encontramos a jóvenes que son de una u otra forma las voces de su generación. Esa que ha crecido entre algodones, que ha tenido acceso a todo gracias al sacrificio de sus padres y que, llegados a la edad adulta, no pueden evitar interrogarse sobre su rol en el mundo. Otro punto en común es, evidentemente, que las tres se desarrollan en Nueva York. ¿Por qué la ciudad de los rascacielos? No tengo una respuesta precisa, evidentemente no he hablado con los creadores de ninguna de estas series, así que lo que viene a continuación es mi opinión personal.

 

Contrariamente a Los Angeles, con una imagen mucho más desenfadada, de hombres y mujeres musculados y siliconados a partes iguales patinando por las eternas avenidas junto a la playa, o a la de los camareros que aspiran a entrar en la meca del cine, Nueva York representa la corbata y la falda de tubo con barrios bohemios en los que poder desarrollar su parte intelectual. Es la ciudad de los teatros, de la Fashion Week y cuna de grandes escritores y cineastas. Cualquier joven con inquietudes, sea cual sea su centro de interés, puede encontrar su lugar en esta ciudad.

 

No es sorprendente entonces que esta nueva generación de actores y creadores hayan escogido Nueva York como escenario de sus desventuras. Todos se sienten invencibles a la vez que minúsculos, son conscientes de sus capacidades y oportunidades pero no pueden evitar estar llenos de inseguridades. Y qué mejor que un paseo por las calles de la ciudad de los rascacielos para sentirse insignificante frente a la grandeza de la ciudad y de la vida.

 

La otra costa

 

En el lado opuesto, literalmente, encontramos cuarentones en relaciones o con familias disfuncionales que se replantean sus vidas desde la comodidad de sus casas unifamiliares con jardines en los que organizar cenas llenas de reproches. Si los jóvenes neoyorkinos viven en cajas de zapatos por las que pagan fortunas, los californianos tienen casas de ensueño (al menos en apariencia) sea cual sea su situación financiera (que de nuevo, al menos en apariencia, es siempre desahogada).

 

Y, mientras los millenials suelen estar solteros, swipeando en Tinder o en relaciones con las que no están del todo satisfechos, nuestros adultos de la costa oeste se encuentran, o bien luchando contra la monotonía propia de los matrimonios con hijos como en Togetherness, o en plena fase de redescubrimiento de la vida tras el divorcio como en Casual o, por qué no, como en Transparent, descubriendo su sexualidad, que nunca es tarde. Este entorno plano, de casas bajas y avenidas tranquilas son el marco perfecto en el que ubicar unas vidas faltas de acción.

 

Otra característica de Los Angeles es que los desplazamientos se hacen imperativamente en coche. Nada de correr a la caza de uno de los famosos taxis amarillos de la Gran Manzana o de apretujarse en el metro. El coche se convierte en un set sobre ruedas en el que tener conversaciones trascendentales con su pareja o amigos, reflexionar en solitario o intentar sobrevivir a los gritos de los hijos que utilizan el asiento trasero como un ring de boxeo. Sí, estoy pensando en la pobre Pam en Better Things.

 

Lo que sí es cierto es que, sea cual sea la ciudad, los protagonistas se creen el centro del universo, sus problemas importan más que los de los demás, sienten que el mundo les debe algo y van a hacer de sus preocupaciones el eje de sus vidas. Pero no puedo culparlos, ¿acaso queda hay alguien hoy en día que no se crea el ombligo del mundo?

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